¿Conoces el método de enseñanza de LE «natural y directo»?

 

Salut ! Ola! ¡Hola! Olá!

Hoy, quiero compartir con vosotras y vosotros el trabajo de investigación, y su posterior presentación ante la clase, del tema que elegí dentro del tema 7: As linguas estranxeiras como fenómeno global. Experiencias educativas internacionais.

El contenido de mi presentación giraba en torno a un método de enseñanza de lenguas extranjeras: el método natural y directo.

Aquí os dejo el enlace a mi presentación visual:  

Dime (...complétalo tú), y te diré quién eres

Salut ! Ola! ¡Hola! Olá!

Después de trabajar con Carla sobre el tema 3 «Os niveis de referencia de aprendizaxe de linguas e o desenvolvemento de competencias», dónde repasamos las competencias en la LOMLOE y en el MCER, os traigo una reflexión sobre las diferencias culturales y los estereotipos, ambos términos comentados en esa sesión.

 

Como docente de francés lengua extranjera (FLE), siempre comparto conocimientos extralingüísticos sobre realidades francófonas. Podría decir que aporto y enriquezco las competencias culturales e interculturales de mi alumnado. Para ello, empiezo la sesión con un video en YouTube y que refleja absolutamente la ausencia de este referente cultural en España: el beso 💋. El creador de este vídeo, Paul Taylor, es un humorista británico que vive en París. Como se encuentra en contacto con la cultura francesa, advierte de ciertas costumbres inexistentes en su país de origen y decide grabar escenas cómicas que impulsan su carrera y empieza con el vídeo de la bise. En Francia, es muy común «dar un beso» para saludar, pero también para despedirse. Tanto el beso como el apretón de manos son parte de los llamados rituales de cortesía. Cierto es que su práctica y su importancia han variado a lo largo de los siglos, pero siguen siendo profundamente anclados en los saludos.


Este gesto, una costumbre francesa, puede divertir o molestar a una persona extranjera que no está acostumbrada al contacto físico. La bise, no solo es todo un arte, sino que además tiene sutilezas que se tienen que conocer: a quién, cómo y cuántos.

¿A quién? De antaño, los besos se hacían casi exclusivamente entre dos mujeres, un hombre y una mujer, o dos hombres de la misma familia. Sin embargo, se ha producido una evolución en las mentalidades y, en la actualidad, es común ver hombres besarse para saludarse. 

¿Cómo? La bise no es realmente un beso, ya que solo implica tocar la mejilla del otro, generalmente imitando el sonido del beso con sus labios. Además, dependiendo de la región donde se reside, se empezará por el lado izquierdo o el derecho… 

¿Cuántos? No es igual para todos y varía según las regiones o incluso las ciudades. ¡Un verdadero rompecabezas, incluso para los franceses! En la mayoría de las regiones, se dan 2 bises, pero pueden llegar a ser 3 o incluso a 4. ¡Ah! y no os lo vais a creer, pero un sitio web también ha publicado un mapa del número de bises que hay que dar por región. Como para no perderse entre tantas bises


La siguiente reflexión que os aporto hoy está unida con la anterior, es decir, las diferencias culturales y tiene como origen el visionado en clase del vídeo de Chimamanda Adichie: El peligro de la historia única. En esta charla TED, la protagonista habla sobre los estereotipos. 

Según el DRAE, la definición de estereotipo es una «imagen o idea aceptada comúnmente por un grupo o sociedad con carácter inmutable». Pero, antes de seguir, ¿sabéis cuál es el origen de esta palabra?

La palabra está compuesta por las raíces griegas στερεός (stereós), que significa ‘sólido’, y τύπος (týpos), que indica una ‘impresión’ o un ‘molde’. En el siglo XVIII, y según el DRAE, un estereotipo era una plancha utilizada en estereotipia, es decir, el procedimiento utilizado en una imprenta para la impresión de un molde de plomo para sustituir el original. De ahí que un estereotipo sea la impresión de una «imagen» (inmutable) representativa de un grupo.


Imagen inmutable representativa (de un) grupo… Cuatro palabras que representan un tatuaje hecho de por vida, incluso podría ir más allá afirmando que para algunos pueblos el estereotipo está marqué au fer rouge (marcado a fuego).

Cuando vemos a una persona observamos sus características y la colocamos en una categoría que coincide con esas mismas características. La categorizamos y esta categorización nos ayuda a predecir su comportamiento. La categorización social es una simplificación de la realidad que nos permite predecir los comportamientos de un individuo. Ya... Pero siempre y cuando el estereotipo en la que hemos categorizado esa persona coincida con ella. El problema es que los estereotipos conducen al prejuicio y el prejuicio a la discriminación.

Ahora bien, imagino que ya sabes que existen estereotipos negativos, pero ¿sabías que también hay estereotipos positivos?

Se trata esencialmente de atribuir una «etiqueta positiva» a todos los miembros de un grupo social: los chinos son buenos en matemáticas, las mujeres son relacionales, los afroamericanos son buenos atletas, los ancianos tienen sabiduría y experiencia, etc. Esto se realiza pensado que se hace una buena acción para, por ejemplo, reequilibrar las discriminaciones y desigualdades a raíz de las cuales este colectivo ha sido o es marginado, mostrando así su alejamiento del racismo, del sexismo o del edadismo, por ejemplo. 


Repito: se realiza pensando que, pero no es así. Incluso aunque parezcan «bastante» positivos, deben evitarse porque tanto los estereotipos positivos como los negativos favorecen a ciertos grupos, y eso SIEMPRE a costa de otros grupos. Además, los estereotipos tienen consecuencias que pueden ser graves para la persona que está siendo objeto de estereotipos o prejuicios como, por ejemplo y llegando a extremos, la depresión, agorafobia, pérdida de confianza en uno mismo, agresividad, etc. 

Existe un efecto que proviene de un estereotipo o prejuicio que puede tener efectos en la persona a la que se dirige. Ante determinadas situaciones, un individuo puede tener la sensación de ser juzgado por un estereotipo dirigido a su grupo o de temer confirmar estos estereotipos. Esto se conoce como la teoría de la «amenaza del estereotipo», pero sería un tema que podría dar lugar a otra entrada. Mientras tanto, te invito a leer este artículo para profundizar en el tema.


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Si te gustó, y si quieres, nos vemos en la siguiente entrada. 😉


Sí, he tenido que enfrentarme a la atrición lingüística


Salut ! Ola! ¡Hola! Olá!

Hoy, te traigo dos reflexiones sobre el segundo tema abordado por Carla, el Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas (MCERL): el nivel de idiomas adquirido y exigido en un examen, tema que dió lugar a muchas preguntas, y la cuestión mencionada en el título de esta entrada, la atrición lingüística.


Empezaré con la primera introspección, el nivel de idiomas adquirido y exigido en un examen, incluida dentro del tema 2 que he mencionado y que me llevó a escribir esta entrada y, por lo tanto, a reflexionar sobre ello. 

Seguramente ya te examinaste de un nivel de idiomas para poder mejorar profesionalmente, para enriquecer tu Currículum Vitae o para poder irte de Erasmus. Para certificar dicho nivel, tienes que pasar un examen en el que tu nivel comunicativo tiene que enmarcarse dentro de una especie de rúbrica: el MCERL.

Para comenzar, quisiera definir qué es el MCERL. Este marco fue elaborado entre el año 1992 y 1996 y traducido a varios idiomas. Hoy en día se considera como la norma internacional para la enseñanza y el aprendizaje de los idiomas. Este marco hace que los estudiantes de lenguas reflexionen y se aseguren de tener el nivel lingüístico, de adquirir la competencia lingüística esperada, además de la comunicativa, y la adecuación de cada idioma. 

Pero, ¿qué es la competencia comunicativa y lingüística? Según el diccionario de términos clave del Centro Virtual Cervantes, la competencia comunicativa es «la capacidad de una persona para comportarse de manera eficaz y adecuada en una determinada comunidad de habla». Existen distintas teorías y estudios sobre este tema, pero el Marco Común Europeo de Referencia se centra en las competencias lingüísticas, sociolingüísticas y pragmáticas. Estas competencias son definidas en los textos de ley educativa como el saber, el saber hacer, el saber ser y el saber aprender. Centrándonos en la competencia lingüística, esta reúne la expresión y la comprensión oral y la expresión y la comprensión escrita. 

Seguramente te diste cuenta de que, al prepararte para ese examen, existen varias competencias comunicativas y lingüísticas que tienes que dominar, todas ellas adecuándose al nivel al que te estás presentando. 

Seguramente te diste cuenta de que no tienes el mismo nivel en cada una de esas competencias lingüísticas en ese idioma extranjero que estás adquiriendo,

Sin embargo, el mero hecho de obtener la certificación de un idioma, por ejemplo inglés de nivel B2 (mi peor pesadilla...), implica tener la misma nota en TODAS las competencias lingüísticas de los conocimientos adquiridos. 

Entonces, ¿cómo puede ser que pueda certificarme y lograr obtener un nivel B2 de inglés si, a la hora de comunicarme en ese idioma, mi punto débil es, por ejemplo, el speaking?

Lo mismo pasa para el examen de nivel B2 del DELF: para obtener el diploma acreditativo tengo que obtener mínimo 50 puntos sobre 100 y con un mínimo de 5 puntos sobre 25 en cada prueba. Y así para todos los idiomas. La persona que obtiene 50 sobre 100 tiene el mismo certificado de nivel B2 que la persona que obtiene 100 sobre 100. ¿Te parece lógico? Pues a mí, no. Para nada lógico, ni racional, ni normal. 

Quisiera concluir esta primera parte con un aspecto primordial cuando queremos aprender un nuevo idioma extranjero: no debemos perder de vista que SIEMPRE tenemos que formarnos en todas las competencias. El aprendizaje de un idioma extranjero es largo y hay que dedicarle el tiempo necesario y, sobre todo, con el fin de reforzar las competencias que nos resulten más difíciles, hay que practicar, esforzarse y perder la vergüenza o el miedo. 



De ahí mi siguiente reflexión que quisiera plasmar aquí y que encabeza mi entrada: ¿existe la posibilidad de perder un idioma, incluso materno, si no seguimos estudiándolo, trabajando o practicando? Si tenemos en cuenta que la muerte de un idioma es un fenómeno colectivo, existe un concepto, la atrición lingüística, que es por lo contrario un fenómeno individual. Es un término que Einar Haugen (1938), lingüista americano, mencionó en su libro Language and Immigration al referirse al cambio de identidad que sufrían los migrantes en América. Este fenómeno se reconoce cuando existe un contacto entre dos lenguas: en un país donde pueden cohabitar lenguas cooficiales o en las migraciones. 

En este punto, hablaré sobre mi experiencia como migrante. En el efecto llamado «bilingüismo», siempre existirá una lengua que será dominante y en mi caso, al migrar a España, el castellano se convirtió en la lengua predominante y el francés, en mi lengua materna. Sin embargo, en mi región de origen se hablaba también otro idioma: el corso. Considero que no tenía todas las competencias en corso, pero si lo entendía, lo leía y lo hablaba con cierta dificultad. . Has leído bien, entendía, leía y hablaba. Ya no. Es tal el impacto que el castellano causó en mí que hizo que mi mente, mi cerebro se olvidara de mi lengua materna, el francés. La atrición casi «conquista» mi lengua materna, pero en el momento en el que me di cuenta de que la estaba perdiendo, le he puesto remedio volviendo a escuchar la radio, viendo series o películas en versión original y leyendo (mucho) a escritores francófonos. Sin embargo, he tenido que dejar, con mucha pena y sin apenas darme cuenta, el corso por el camino, pero lo he sustituido por el gallego y el portugués. 😎

Volviendo a mi reflexión anterior, con el estudio constante se ejercita, se asegura la consolidación del idioma extranjero aprendido, pero también se conserva el idioma materno


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